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La Vida del Espíritu

La Vida del Espíritu
Sábado 3 de abril, 2010
Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Rom 8:12,13
EL CREYENTE ES UNA PERSONA NUEVA, liberada por Cristo para vivir una vida diferente, es legítimo que se pregunte: ¿cómo debe ser la vida de una persona redimida? ¿cómo debe vivir el que es un hijo de Dios? ¿cómo una persona que ha sido controlada por el mal, puede vivir una vida nueva en total oposición a la vida antigua que llevaba? ¿cómo es eso posible? De acuerdo al apóstol Pablo, el creyente vive la vida del Espíritu. Es una vida caracterizada por la presencia del Espíritu Santo y controlada por él. Notemos: ¨En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la *naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu¨ Rom 8:3,4. ¨Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu¨ (vers 5). ¨Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios¨ ( vers 8). ¨Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo¨ (vers 9). ¨Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios¨ (vers 14). Dios envía su Espíritu no solo para iniciar el proceso de la salvación en las personas, sino también con el propósito de capacitarlas para vivr una vida en armonía con el carácter de Cristo. Fijémonos en estas interesantes palabras: ¨Por el Espíritu llega a ser el creyente partícipe de la naturaleza divina. Cristo a dado su Espíritu como poder divino para vencer todas las tendencias hacia el mal, hereditarias y cultivadas, y para grabar su propio carácter en su iglesia¨ (El Deseado de todas las gentes, Pág 625).

Libres para amar

Libres para amar
Viernes 2 de abril, 2010

¨Por eso dejará el hombre a su padre ya su madre, y se unirá
a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo¨. Efesios 5:17

LA SEGUNDA ILUSTRACION QUE PABLO usa para indicar que el pecado, que antes nos dominaba, ya no debe regir nustras vidas, es la relación matrimonial. Notemos sus palabras: ¨Por ejemplo, la casada está ligada por ley a su esposo sólo mientras éste vive; pero si su esposo muere, ella queda libre de la ley que la unía a su esposo. Por eso, si se casa con otro hombre mientras su esposo vive, se le considera adúltera. Pero si muere su esposo, ella queda libre de esa ley, y no es adúltera aunque se case con otro hombre¨ (Rom 7:2,3). En este texto, Pablo parece hablar de la relación del cristiano con la ley, no con el pecado. Pero al leer más profundamente, nos percatamos que también habla de la relación con el pecado, pues el pecado viene por causa de la ley. La ley hace que el pecado florezca, y que los individuos se den cuenta de cuan pecaminosos son. Sin la ley, el pecado está muerto, nos dice el apóstol. En la ilustración la mujer está obligada a obedecer a causa de la ley que rige la relación conyugal con su marido. La mujer no es libre para casarse con otro mientras el esposo viva. Pero si este muere, la mujer es libre para casarse con quien quiera. De este modo, dice Pablo, el ser humano estaba obligado a obedecer al pecado por causa de la ley que lo sometía. Pero cuando Cristo vino, nos liberó de la ley del pecado y de la muerte, convirtiéndonos en seres libres para elegir a nuestro nuevo esposo. La idea es la misma: Cristo nos hace libres. El llega a ser, nuestro nuevo marido, a quien debemos lealtad y devoción. Si no lo hiciéramos, estaríamos en adulterio espiritual. Antes estabamos casado con un esposo cruel que nos maltrataba y que hacía su voluntad en nosotros. Pero murió. Cristo vino, sepultó nuestros pecados, y nos hizo libres. Independientes para amarlo con devoción y lealtad inquebrantables.

Esclavos de Cristo

Esclavos de Cristo
Jueves 1 de abril, 2010

Así que si el Hijo los libera, serán ustedes
verdaderamente libres
. Jn 8:36

PARA MOSTRAR EL HECHO de que somos hijos de Dios y libres del poder del mal, el apóstol Pablo usa dos ilustraciones que eran muy importantes en sus días, aunque no tanto en los nuestros. En primer lugar, Pablo enseña la nueva vida que el cristiano vive bajo la gracia de Dios por medio de la liberación de la esclavitud. Esta casi desconocida en nuestros días como institución social, era el fundamento económico del Imperio Romano en tiempos de Pablo. Pagar a las personas para que trabajaran, no era muy común en aquellos días. Lo usual era tener esclavos que hicieran gratis los trabajos que estaban debajo de la dignidad de un ciudadano. En aquel mundo había dos clases de personas: Los libres y los esclavos. Había leyes estrictas que regían la vida de los siervos. Estos estaban a la entera disposición de sus amos. Aun sus vidas estaban en manos de ellos.Les debían obediencia incondicional, y fuertes castigos aguardaban a los desobedientes. El esclavo no tenía pensamiento propio, era regido por las órdenes de su amo. En un sentido real, el pecado presente en nuestra naturaleza carnal, era nuestro amo. Le debíamos obediencia. Se enseñoreaba de nosotros. No podíamos hacer otra cosa que seguir sus órdenes. Pero cuando conocimos el evangelio, supimos que había alguien que nos podía emancipar de esa esclavitud terrible. ¨Pero gracias a Dios que, aunque antes eran esclavos del pecado, ya se han sometido de corazón a la enseñanza que les fue transmitida. En efecto, habiendo sido liberados del pecado, ahora son ustedes esclavos de la justicia¨. (Rom 6:17, 18). Según las leyes romanas, los esclavos podían alcanzar la liberación de dos maneras: mediante la voluntad del propio amo o que alguien pagara el precio de su liberación. Cristo pagó el precio de nuestra libertad, y ya no somos siervos del pecado. Nuestro nuevo amo es Cristo. A él es a quien debemos obedecer.

Libres al Fin

Libres al Fin
Lunes 29 de marzo, 2010
Pero donde el pecado abundó, sobreabundó la gracia. (Rom 5:20)

UNA DE LAS PRIMERAS COSAS que trae a nuestra vida la relación con Cristo, es un cambio de perspectiva. Cuando hemos recibido la declaración de imputación de la justicia de Cristo, comenzamos a experimentar un nuevo enfoque de nuestra vida. Dice el apóstol: ¨¿O no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte? Por tanto, hemos sido sepultados con El por medio del bautismo para muerte, a fin de que como Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida¨ Rom 6: 2-4 Es claro que cuando una persona acepta a Cristo, lo acepta para que gobierne su vida. Así que lo primero que Cristo hace por el justificado, es inducirlo a vivir una vida distinta. Una vida guiada por Dios, libre de la esclavitud de nuestra vida pasada. Sigue diciendo el apóstol: ¨sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con El , para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado¨ (ver 6). Se abre delante de nosotros una nueva perspectiva de vida; ya no tenemos que ser esclavos de nuestros vicios y pasiones. Ese yugo ha sido roto. Las cadenas del pecado han sido destruidas. hemos sido emancipados por Cristo para vivir una vida distinta a la que vivíamos antes. La razón básica que sustenta esta nueva manera de ver las cosas, es que Cristo nos ha liberado de las garras del mal. Es como si hubiesemos muerto al pecado: ¨Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús¨ (ver 11). Lo interesante de esto es que cuando Cristo nos libera de las garras del mal, nos da una nueva perspectiva de las cosas; tenemos una nueva cosmovisión. Abre delante de nosotros un nuevo camino. El panorama de nuestra vida se transforma. Estamos en contacto con un Cristo viviente que influye en nuestra vida para bien.

Comenzar de nuevo

lunes 25 de enero de 2010

COMENZAR DE NUEVO

Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra. Sal 72:6.

1 hombre de aproximadamente 50 años, me miraba con ojos de súplica. Como si yo pudiese, con una palabra, resolver sus problemas. Vestía un terno azul marino y camisa blanca. Aparentemente era un ejecutivo que estaba pasando por el mayor drama de su vida. “Ah, si pudiese comenzar todo de nuevo!”, me dijo después de contarme el drama de su hogar destruido. “,De qué vale todo lo que conseguí en la vida, si perdí lo más precioso, que es mi familia?” —preguntó, casi como afirmando.

“Comenzar de nuevo”. Cuántas veces he oído esa expresión en los labios de personas que pasan por el valle del dolor y de la angustia.

En opinión del hombre que hablaba conmigo, ya era “demasiado tarde”, su hogar ya estaba deshecho, no había manera de reconstruir el vaso de cristal hecho pedazos. -

El salmista piensa diferente. Para él nunca es “demasiado tarde”. En el verso de hoy presenta un campo segado. La palabra hebrea es gez, que podría ser traducida más apropiadamente como “un campo de pasto que fue tragado”. El ganado pasó y no dejó nada. Aparentemente todo estaba acabado, ya no era posible comenzar de nuevo, el precioso vaso de cristal está hecho pedazos, pero el poeta afirma: “Descenderá como la lluvia sobre la hierba cortada”.

¿Quién es ese que “descenderá”, que el salmista menciona? ¿Quién es capaz de sacar vida de donde solo hay muerte? ¿Quién es el que puede sacar agua de la roca, abrir el Mar Rojo, caminar sobre las aguas, hacer andar un paralítico después de 38 años de parálisis, resucitar un cadáver que estaba en descomposición? ¿Quién es el que dijo un día: “Si alguno tiene sed, venga a mí y beba'?*

Sí. Cuando todo parece perdido, cuando desde el punto de vista humano todo llegó al fin, cuando tú sientes que es “demasiado tarde”, mira a Jesús con los brazos abiertos, listo para darte una nueva oportunidad.

Año nuevo ya casi llegó, y con él la mano extendida de Jesús. Nunca es tarde para quien se aferra de esa mano maravillosa. Hoy puede ser un nuevo día para ti.

Cree en eso, y al comenzar este nuevo año, que Jesús descienda sobre ti “como la lluvia sobre la hierba cortada; como el rocío que destila sobre la tierra”.

* Juan 7:37.

Pr. Alejandro Bullón

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